Comencé a soñar con Gato a mis quince años, la misma noche que me vi en el accidente de auto con Liam. En el primer sueño donde me encuentro dentro de un auto que se estrella y me hace perder la conciencia, siempre me despierto por la conmoción de ver el rostro de Liam lleno de sangre y no poder moverme para ayudarlo. Recuerdo que di vueltas en la cama esa noche, abracé mi almohada y lloré al no soportar la tristeza de ver aquella escena. Al poder tranquilizarme, volví a caer dormida y fue cuando me vi en el bosque corriendo mientras la lluvia arreciaba en su punto más alto. “¡Corre, corre que voy a atraparte!” Era lo que me gritaba el asesino a lo lejos. Y yo corría todo lo que podía, gritando del horror, mis pulmones hervían al no resistir la agitación. Era como si la muerte misma

