—Quiero verte hacer tu trabajo —le digo a Liam esa noche. —Debes calmarte —me pide—, ahora estás conmocionada por todos los cambios que hay en tu vida. Hace una hora que llegamos del supermercado y me he preparado unos sándwiches de queso con mortadela y jugo de manzana. Estamos en el comedor y mi plato se diferencia mucho de lo que come Liam, quien se fue por algo muy ligero: salsa de verduras con una pequeña porción de tortilla de lenteja y su típico vasito con agua. —Eso no tiene nada que ver, yo quiero verte hacer tu trabajo —insisto. —No puedes a menos que seas mi Vigilante oficial —explica. —¿Y cómo voy a saber que me gusta este trabajo si no te he visto en práctica? —cuestiono. —Lissy, ahora no estás preparada, si lo haces, podrías correr mucho peligro. —Siempre estoy

