Baja sus labios a mi cuello y lo besa apasionadamente. —¡Liam, espera, espera! —pido. Por un momento creo que no se va a detener, pero al final lo hace. —Lissy, desnúdate —ordena. Arrugo el entrecejo y espero a que explique, pero no lo hace. Entonces, entiendo que me está probando. Hago de tripas mi corazón y bajo de la cama. Comienzo a quitarme la camisa. Liam me observa fijamente completamente serio. Me quito el pantalón de algodón y retengo la respiración. Titubeo ante el hecho de que debo quitarme la ropa interior. Comienzo de forma torpe con el pequeño corpiño rosa y después, con el panty. Mis ojos se inundan de lágrimas al sentirme vulnerable y cubro mis senos con los brazos. Recuerdo que una vez dijo que mi grasa abdominal demostraba que nunca había hecho ejercicio.

