Dylan
Sube al ascensor con el recuerdo de aquella mujer y ve al señor Víctor al abrirse las puertas de su piso.
—¿Estás aqui todavía? Creí que te habías ido.
—Mi esposa me va a matar me esta esperando para cenar una paciente que esperaba ha llegado tarde.
Siente curiosidad.
—¿Y donde esta?
—¿Quien?
—La paciente.
—Ya se ha ido la cabezotas esa.
—Espera-Recuerda ¿El viejo se? ¿La cabezota?
—¿No saldrás acabo de decirte que voy tarde y ahora te pones a balbucear quien sabe Dios en que mundo.
—De casualidad ¿Era rubia?
—¿Quien?
—Pues la paciente.
—Salte tengo prisa-Lo saca del ascensor.
Se cierra las puertas.
—Pero mi este viejo conde.....-Se tapa la boca mira a su alrededor y se va a su consultorio.
Departamento de Margaret
Camina por el departamento con el teléfono en mano y se repite en voz alta.
—Lo llamo, no lo llamo. Claro lo llamare pero que le diré.
Mira la hora.
—Son las 9:00 Pm no debería llamarlo me veré como una acosadora bueno pero puedo enviarle un mensaje deseándole una feliz noche eso hare.
La pantalla presenta un texto que confirma que se ha enviado el mensaje. Ella cierra los ojos y se tira en el sofá arrepentida de lo que acaba de hacer de repente se cuestiona.
—¿Y si no me responde? No que hare.
Suena el teléfono aun sin mirar la pantalla siente esperanzas.
—Es mi jefa ¿Ahora que quiere?
Se escucha una voz.
—Margaret ¿Te desperté?
—No señora aun estaba despierta ¿En que puede ayudarla?
—Necesito que confirmes si se están acatando las nuevas normal de la clínica el Viejo ese es muy testarudo y no se si me esta jugando sucio con su lema de que no soy Doctora y por lo tanto no pienso como tal.
—De acuerdo señorita lo hare pero ¿Qué le hace pensar que no le esta obedeciendo?
—Porque se ha tomado muy enserio lo de ser mi Doctor incluso en su consultorio me manda como si Yo fuera su subordinada me regaña y me critica en mi propia cara.
Margaret sonríe y piensa: Un poco de su propia medicina.
—¿Estas ahí?
—Si señorita estaba pensando que El señor Víctor no la trata como su subordinada sino como su paciente no debe sentirse así.
—Espero hagas Tu trabajo no te he llamado para que me des consuelo.
—Claro tiene razón.
—Otra cosa quiero que hagas horarios para mis comidas y para sacar tiempo para empezar a ejercitarme han sido indicaciones del viejo ese.
Furiosa: pero si las tiene lo hice desde que empezamos a trabajar y siempre las ignora y hace lo que le da la gana.
—Claro señorita mañana le entrego todo.
—Bien te dejo voy llegando a casa, adiós.
—Buenas Noches señorita.
Mansión Rose.
Verónica.
—¿Qué haces, creí que dormías?
—Estoy esperando a la señorita Rose.
—¿Estas enojada por que no ha llegado a tiempo para llevarte a cenar?
—No solo que mi madre me ha llamado nuevamente me ha dicho que esta pensando en venir.
—¿Le dirás a Emma?
—No se si deba decirle talvez mi madre solo quiere fastidiar.
—Esta molesta porque en vez de ir a verla has venido a estar con Emma es normal lo hace para incomodarlas.
—Mejor iré a dormir mañana será otro día dile a Emma que me debe una platica.
—Eso te interesa mas que la cena.
Ríen.
—Por su puesto.
Emma.
Entra a la mansión.
—¿Cómo estás tu prima acaba de subir?
—La cena lo olvide.
—¿Por que llegas tan tarde?
—Estoy tratándome con el Doctor Campos hoy he empezado un nuevo tratamiento los próximos cuatro días tendré que ir a verlo para medicarme y así va revisando cómo voy respondiendo.
—Que bueno que hayas decidido cuidarte no tienes que excusarte con Tu prima solo dile la verdad.
—Sabes que no me gusta hablar de mi salud estoy bien perfectamente y ya no tenemos porque preocuparnos no dejare mi tratamiento el viejo ese no lo permitirá es demasiado intenso.
—Deberías de confiar en el así como lo hacia Tu padre sabe lo que hace.
—Lo se pero me siento constantemente regañada por El ¿Acaso no recuerda quien soy?
Sonríe.
—¿Tienes hambre?
—Si por favor solo quiero un sándwich de atún. ¡Nana! ¿Por que no insististe para que Papa se hiciera el trasplante. Por que nunca me dijeron que estaba empeorando debido a mi ausencia?
—En ese momento todos creímos que era mejor para ti que estuvieras con Tu tía aunque en principio no estábamos de acuerdo pero habías sufrido mucho con la muerte de Tu madre Tu padre no quería que vieras como avanzaba su enfermedad al final tenia miedo de morir por eso no pensó hacerla y luego era demasiado tarde.
—Me siento como una extraña todos me dan una versión del final de mi Papa y Yo estaba al margen de todo como una desconocida.
—A si lo decidió El.
—Si así todos quieren que piense que lo hacia por mi debió dejarme volver y estar con El.
—Al final tu tía tenia Tu custodia Emma creo que lo mejor es que te concentres en ti y Tu salud no mires mas al pasado ya no puedes cambiar nada no haces nada con recordarlo y lamentarlo recuerda con amor cada recuerdo que tienes con Tu padre.
—Lo hago Nana pero a Ella a mi tía la odio no sabes cuanto me hiso sufrir no quiero volver a ver la nunca mas no es bienvenida a mi casa ni a mi empresa.
Al otro día.
Emma
Camina por el parque mientras escucha música Robert la ve pero esta no se da cuenta de su presencia.
—¡Emma!
Toca su brazo suave y delicado.
—Robert-Sonríe—¿Qué haces aqui?
—Lo mismo que Tu.
—¿Siempre vienes aqui?
—Si me gusta venir a correr antes de ir a trabajar lo extraño es verte aqui creo que nunca has venido bueno cuando éramos niños que solíamos venir este es mi parque favorito.
—El mío tambien porque lo recuerdo vine aqui.
Seca su cara y arregla su cola Robert se queda paralizado observando su rostro aquella piel sonrojada por el ejercicio pero hermosa labios carnosos su cabello largo y rubio que cae en su espalada con aquella ropa de deporte ajustada a su cuerpo mostrando su figura polo desahogado que muestra su vientre.
—¿Por que me miras así?
—Solo veía lo blanca que eres pareces tener rubor en tu cara.
—Tonto creí que dirías que estabas apreciando mi belleza.
Ambos ríen.
—Bueno eso tambien ¿Quieres ir por un café o desayuno?
Caminan hacia el restaurante.
—Bien aceptara desayunar hoy contigo por lo de aquella noche que te deje plantado pero no te acostumbres casi no tengo tiempo para nada.
—Deberías sacar tiempo.
—Hacer estas cosas normales me causan estrés prefiero estar trabajando en la empresa ganando precisamente tiempo y dinero.
—Es cierto lo que dice mi padre.
—Tu padre tengo mucho que no lo veo ¿Cómo estas por cierto tambien Tu madre?
—Ambos están bien y te manda saludos.
—¿Sabían que nos encontraríamos hoy? creí que era una coincidencia.
—Y lo es solo que les hable de nuestro reencuentro y ambos se alegraron mucho recordamos momentos de Nuestra infancia cuando iba a visitarte y el colegio y te han enviado saludos.
—¡Wow! han hablado mucho de mi.
—Y de mi.
Ríen.
—¿Y que te ha dicho Tu padre?
—¿A que te refieres?
—Antes has dicho que es cierto lo que El dice.
—¡Ah! Papa dice que Tu piensas y trabajas como un chico de negocios no como una mujer se refiere a que eres genial se burla de mi porque Yo pienso en pasar buenos momentos y esas cosas cusirles.
—Siempre has sido el cursi de los dos ¿Lo olvidas?
—Oye no tu tambien.
Empresas Rose
—Aun nada. Que idiota.
Llega un mensaje:¡Buenos días! he olvidado mi teléfono en mi consultorio anoche tenia servicio discúlpame te invito a un café por eso.
Margaret siente su corazón rebosar.
—Eso esta mejor-Abrazando el teléfono y dándole un beso.
Entra el chofer de Emma Maximiliano la ve como si estuviera la loca.
—¿Enserio estas bien?
Se asusta.
—¿Por que no tocas que haces aqui?
—La señorita me ha enviado para llevarte a la clínica.
—¿Y ella donde esta?
—Ha ido a la clínica.
—¿Sola?
—No el señor Robert la ha encontrado en el parque y la ha esperado para llevarla a la oficina pero me ha dicho que tenia que pasar por la clínica y que Tu tambien debes ir a investigar algo. ¿Eres agente secreto?
—Cállate y vámonos. Un momento ¿Has dicho que fue al parque?
—Si así es.-Se va y la deja.
—Oye espérame.
Clínica H.P
Emma
—¡Buenos días! El Doctor campos esta esperándome.
—Si me ha dicho venga conmigo por favor.
—Gracias.
(…)
Dylan encuentra Elena cuchicheando con la asistente del señor Campos Maritza.
—Nunca la había visto crees que a su edad tenga una aventura ni si quiera me ha dicho su nombre solo que la dejara pasar y Ella tampoco me ha dicho como se llama.
Elena tapa su boca sorprendida.
—¿Crees que se atreva?
—Es hombre no importa la edad pero la chica es muy joven puede ser su hija tenias que verla parece de revista definitivamente tiene mucho dinero su bolso y su ropa son muy caros muy.
—¿Enserio tan temprano y ya tienen tiempo para chismear?
—Tu no lo creerás cuando lo sepas acércate.
Consultorio del Doctor Campos.
—¿Y que tal?
—Vamos bien que bueno que me has hecho caso y has empezado a cuidarte si continuas así.
Levanta su mano y lo interrumpe.
—¿No me diga podre vivir mas de lo estimado?.-