Capitulo I

1524 Palabras
En la ciudad de Inglaterra 15 de enero año 2018 en la ciudad de London en una de las empresas de inversionistas más importante y poderosa del país se encuentra Emma Rose quien se ha convertido en una de las inversionistas más famosa e influyentes del país luego de la muerte de su padre Emma como única heredera tuvo que dejarlo todo para convertirse en lo que es ahora aunque un poco más perfeccionista que su padre y comprometida Emma siente que aquella empresa es lo único que le queda de Él y que debe esforzarse cada días más para seguir siendo una de las más posicionadas. Sentada revisando documentos, sus agendas cada detalle a su perfección, se entera de que el propietario de la clínica, inversión que ha adquirido cinco días atrás a pesar de no estar muy de acuerdo al principio, a no ser por la insistencia del señor John Miller propietario viejo amigo de su padre y la familia, ahora fallecido hace unas horas quien la conocía desde muy pequeña antes de irse a Francia a Vivir con su tía Carlota. La noticia la impactado un poco, es tan repentino y tendrá que avanzar más rápido de lo que esperaba, tiene que hacerse cargo de la clínica cuanto antes, cuando había creído que sería un poco más lento el proceso. Aunque no es un problema para ella no obstante siente que se queda aún más sola otra parte de su padre que se ha ido, quedan pocos que le recuerden lo grandioso que era su padre y cuanto la amaba. Súbitamente, se sume en aquellos recuerdos de su niñez sentada en su despacho el más grande de la empresa solía ser el despacho de su padre ventanas de cristales hermosa vista de un lago y al otro lado la ciudad, había agregado algunas cosas, pero no movió nada le encantaba verlo de esa manera tal como lo recordaba los días que venía a visitarle antes de irse del país era como si el tiempo se detuviera. Su asistente entra al despacho y la nota pensativa no sabe si interrumpir o dejarla en sus pensamientos, aunque recordando todo el caos de la clínica decide interrumpir. — Señorita Rose…. Emma reacciona, luego de que su asistente la llamara varias veces. — Debemos salir a la clínica, hay asuntos que no deben esperar y que el señor Miller ha dejado sin concluir. Ve una llamada entrar a su teléfono y siente disgusto. — ¿Qué quieres? — Emma, mi niña, necesito... Emma no deja que continúe la conversación. — No sé ni para que te pregunto, ¡adiós! — mira a su asistente y ya ella sabe qué hacer, siempre que recibe esta llamada, se pone de un pésimo humor. Los empleados de la clínica, se han sentido muy apenados por la pérdida de su jefe, este no era cualquier inversionista, tenía contacto directo con sus empleados, apoyaba causas de personas que no podían costear los gastos de una clínica como esta, incluso, había programas de ayuda esto y otras cualidades hicieron que todos en el hospital sintieran cariño y respeto por él, ¿y ahora que sucederá con la clínica? El señor Miller no tenía familiares cercarnos y se rumoraba días antes, que la clínica sería vendida. ¿Acaso será alguien como el señor Miller bondadoso y amable? De repente, llega un auto de lujo a la clínica nadie puede ver su cara, pero es una mujer, es joven al parecer. ¿Será la nueva dueña? Algunos de los empleados que notaron aquella presencia, sólo ven entrar al grupo de personas acompañando a la mujer al edificio que le pertenecía al señor John Miller, no estaba en la misma clínica, pero era un edificio lujoso que quedaba en frente, se podía ver desde el hospital a quienes entraban allí, aunque no se podía apreciar con claridad. Emma tan hermosa como siempre, lleva una cola alta cabello castaño, sus labios rojos como una rosa y su piel perfecta, parece de seda, vestida con un hermoso vestido blanco que le llega hasta sus rodillas, la mujer del sueño de cualquier hombre. Entra a la sala de reuniones, se presenta ante todos, luego de haber analizado algunos documentos mientras se dirigía aquel lugar, da algunas ordenes posibles cambios que podrían ser de agrado o no para algunos de los que trabajan allí. De repente, siente que su corazón da un salto inesperado y todo se nubla, no hace caso y trata de seguir hablando, se pone de pie y de repente se desmaya. Todos en la sala, cubrieron a la hermosa Emma tirada en el suelo, parecía estar dormida, por lo menos aún respira.   Margaret En otra de las salas del edificio, Emma sentada aun mareada en un sillón — Señorita, señorita. ¿Me escucha? Volviendo en sí. — Margaret, ¿Dónde estoy, que me pasó? — Señorita, estamos en una de las salas del edificio de la presidencia que pertenece a la clínica, de repente se desmayó en medio de la reunión, no ha estado sintiéndose bien últimamente, porque no llamamos a su doctor nunca antes se había desmayado, pero ya antes había sentido esos mareos, la fatiga y el dolor en el pecho, debe cuidar su salud. – dice un poco preocupada. — Mis pastillas — dice tomándolas. — Mientras me tome las pastillas, estaré bien. — Me tomé el atrevimiento y su doctor está de camino, discúlpeme. -dice un poco asustada, por la reacción que vaya a tener su jefa. — Verás que sólo exageras, por Dios, Margaret —dice, intentando pararse y sintiendo los mareos nuevamente. — He vivido toda mi vida con estos síntomas y sólo debo seguir con el tratamiento, no hablemos más del tema. Por favor, cancela la cita con el doctor, y lleva a cabo las ordenes que pedí en la reunión, necesitamos comenzar con los cambios cuanto antes. Me iré a casa, dormiré un rato y todo estaré bien. — Pero, señora… —Más bien acompáñame al auto, mientras te doy algunas instrucciones. —A su auto, señorita.   Clínica Health Point.   Elena — Dylan — habla, entrando al consultorio del mismo, sin tocar la puerta. Él está sentado en su escritorio, tiene una foto de sus padres en su mesa, un reloj y algunas tarjetas junto a su pc y teléfono inalámbrico es un consultorio agradable, aunque con tonos un poco apagados. — ¿Qué sucede, Elena?, ¿por qué tan misteriosa?, ¿ahora qué pasó? — Han despedido a los Doctores Tomas y Richard, se rumora que la nueva propietaria lo ha liquidado, porque quiere doctores más jóvenes y actualizados, además, se rumora que los programas de ayuda serán retirados de la clínica. Está sorprendido y disgustado con lo que acaba de escuchar. — ¿Estas, Segura? Mira su teléfono. — Míralo tú mismo, ahora estoy más que segura, revisa tu correo, estos son los nuevos cambios en la clínica. Me temo que acabará la paz en “Health Point” con este nuevo propietario. — Esto es absurdo, ¿Cómo podemos dejar a estas personas que necesitan seguir en tratamiento después de sus trasplantes y no tienen como costear su tratamiento? — Y cambiar a estos doctores, que son eminencias. Han sido nuestros maestros, cambiarlos como si fueran modelos viejos de auto, no puedo creerlo, nuestros horarios han sido movidos y la hora de almuerzo, no entiendo a dónde quiere llegar. Es como si le importara más el dinero que la misma clínica y sus empleados. — Necesito hablar con Víctor, tiene que ayudarnos —dice, tomando el teléfono del escritorio. Elena Observa a Dylan con preocupación.   Mansión Rose: Verónica, la Nana, ve a Emma entrar a la casa, cuestionándose. — ¿No está muy temprano para que la niña este aquí? Mi niña, tú a estas horas aquí, ¿te pasa algo? — Nana, ¿acaso no puedo llegar temprano a mi casa? — dice, tirándose en el mueble y mirando a la nana. — Está bien, me he olvidado de mi tratamiento en estos días y han regresado aquellos síntomas. — Pero mi niña, por el amor de Dios, ¿Cómo has olvidado tu medicina? ¿Cómo te descuidas así? — Exageras. Ni que fuera a morir. No pasará nada, ya he vuelto a tomarlos. Voy a mi habitación, descansaré un rato. — ¿Qué quieres cenar? — La cena favorita de Papá —dice, mostrando una sonrisa llena de nostalgia. — ¿Me subes un chocolate caliente, por favor? — Por supuesto. Se detiene en las escaleras. — ¿Ha llamado de nuevo para pedir dinero? — ¿Esta vez no le darás nada? — No quiero que aparezca en mi casa, le daré todo lo que pueda para no verla nunca más. — ¿Nunca le vas a perdonar? — ¿Tú lo harías, Nana? — ¿Estas bien? —Perfectamente, sabes que siempre lo estoy pase lo que pase. Su corazón vuelve a latir de manera extraña mareándose nuevamente se agarra fuerte de las escaleras fingiendo estar bien le pide a la nana que se marche ya a la cocina.    
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