Dani logró desocuparse antes de las doce. Roxanne tenía trabajo y el servicio de comida sería en la ciudad. Ambas habían ido a casa, Dani aprovechó para ducharse y vestirse con ropa limpia. Luego ambas caminaron hasta el parque. —El señor Michael, ha preguntado por ti, me ha dicho que quiere emplearte de nuevo. ¿Estás segura de no volver? —No, Roxanne, sabes, es muy probable que muy pronto me veas vestida de blanco, aunque sinceramente no lo merezca… Roxanne se emocionó, se abrazaron y daban de saltos. —¡Por Dios! Dani, no quiero alarmarte, pero tú sabes ¿quién es ese novio tuyo? Dani suspiró. —Sí. Sé que es alguien importante, pero si te soy sincera eso es lo de menos. Lo único que me hace feliz es que me acepte tal y como soy, ya sabes, sin riquezas y de un pueblo lejano a la ciuda

