Acelerando a máxima velocidad iba por la carretera, con la esperanza de volver a ver a Pamela sana y salva, mientras conducía, por la radio de Petsova se comenzó a escuchar del otro lado lo siguiente — señorita Petsova, divisamos movimiento en la entrada sur de la cabaña – ella con total frialdad respondió — esperen a tener disponibilidad para capturarlos, no quiero que ninguno se escape ¿entendido? – — si señorita… - Maldición, quien se cree esta chica, ¿de dónde salió? Algo no me convence, pues su natural frialdad y desinterés por las consecuencias me dan un poco de escalofríos, pero creo que ahora debe importar poco o nada, como sea debo centrarme en Pamela. Segundos después, nuevamente llamaron a la radio y dijeron — señorita Petsova, tienen la cabaña rodeada… - de inmediato, mien

