Sin embargo, Shirley decidió negarse. —La próxima vez. Hoy estoy muy cansada. Sólo quiero descansar bien. Aunque Shirley creía que el Devin que tenía delante era un auténtico psicólogo de primer nivel, optó por sellarse. Había cosas que Shirley prefería que se pudrieran en su corazón antes que afrontarlas... Braden no la forzó, pero le dolía el corazón. Braden no estaba seguro de si Shirley estaba disgustada y deprimida por su muerte, pero sí estaba seguro de que Shirley no era tan despreocupada y feliz como parecía en apariencia. Shirley era como una cebolla, envolviéndose capa a capa, fingiendo ser lo que todos querían ver. —Lo habrás pasado mal estos años, ¿verdad? preguntó Braden con voz ronca y pesada. Shirley sonrió amargamente. Shirley dijo —Sí, ha sido muy duro. Aquí sól

