Después del encuentro con el médico, Sasha regresó a casa con una mezcla de emociones. Ese día, que afortunadamente era su día libre, había tomado giros inesperados, y ahora se encontraba frente a su hogar con el corazón latiendo con fuerza. Mientras se acercaba a la puerta, Gabriela, la madre de la amiga de Natasha, la esperaba en la entrada. Su auto estacionado a metros de allí, con las niñas dentro. — Gracias por traer a Natasha a casa, Gaby— dijo Sasha con una sonrisa forzada, tratando de ocultar la turbulencia en su interior. Gabriela le devolvió el gesto y se despidió con un amable ademán de la mano. Mientras Natasha, con su mochila y una expresión de alegría, se despidió de su amiga que estaba dentro del auto y de la madre con la que había compartido la tarde. Sasha esperó a que

