Sasha estacionó el auto en el estacionamiento del lujoso edificio de apartamentos privados que Steven le había indicado en el acuerdo, igualmente le había texteado y ella le había respondido de manera escueta. El motor del vehículo se apagó, y por un momento, Sasha permaneció sentada en el asiento del conductor, sintiendo la tensión acumulada en sus hombros. Miró el reloj en el tablero, la hora avanzaba, y sabía que no podía demorarse más. Respiró hondo y salió del auto, cerrando la puerta con demasiada fuerza tal vez, estaba nerviosa a quién quería engañar, no a ella. Caminó hacia la entrada del edificio, sus tacones resonando en el suelo. Al llegar a la recepción, anunció su llegada y esperó taconeando mientras le daban acceso al edificio finalmente. Mientras subía en el elegante ascen

