No quiero despertar, estoy tan cansada que podría dormir como un oso, pero por desgracia, no puedo, el insistente de mi novio me jalonea para que despierte. - ¡Desierta! - insiste. -No quiero - me quejo por milésima vez - déjame en paz - sentencio cubriéndome la cara con la sabana. A pesar de tener los ojos cerrados y la cara tapada por una tela, puedo sentir que sonríe. -Tienes que levantarte - descubre mi cabeza - No podemos dejarrte aquí sola, mientras nosotros almorzamos en un costoso restaurante de un hotel de lujo - trata de convencerme. Ahora que dice estas palabras, termino de abrir los ojos para observarlo. Va vestido formal, aunque no deja de verse joven, con una camisa de botones y una americana gris encima. Para ser sincera se ve muy guapo. -¿Acabas de decir almuerzo? - f

