Santiago no logra quitar la mirada de mis labios y parece que esta pensando algo. Mi respiración se acelera y esta atracción ni con Enrique lo habia sentido pero se que tengo que resistir si no quiero que mi corazón sufra. Santiago no soporta más, acerca sus labios con los míos y empieza a besarme suavemente que es más que claro que mis labios lo estaban esperando. Ninguno quiere parar este beso tan tierno pero somos interrumpidos por la puerta que se abre sin avisar. Santiago se separa y mientras nos recuperamos vemos a una señora de aproximadamente 50 años de edad, tez blanca, alta y con porte seguro en la puerta. - Mamá, te esperaba en la noche- Santiago dice sorprendido. - Veo que ya despertó la Bailarina Durmiente- Dice la señora que está en la entrada de la habitación. Santia

