«Me quiere como pago por la deuda de mi hermano». La habitación quedó sumergida en un silencio sepulcral tras la confesión de Meghan, ella no sabía que esperar, se había callado lo del hospital creyendo que era lo mejor. Ahora que Ray había reaparecido y habiendo dejado en claro que seguía esperando cobrarse la deuda con ella, no podía seguir callando la verdad. —¡Voy a matarlo! —el grito de Patrick era una mezcla de odio y rabia. Ray se había convertido en un enemigo personal y ahora estaba seguro de que el problema entre ellos no era Astrid y quizá nunca lo había sido. El verdadero problema era Ray y su necedad de arruinarle la vida, de provocarlo de una u otra manera. Él se apresuró a la puerta, dispuesto a buscar a su enemigo, dispuesto a borrarlo del mapa. —¡Patrick! —gritaron K

