DOS ZORRAS

3505 Palabras

Habíamos tenido un domingo muy movido. Nunca hubiese imaginado haber llegado a lo que tuvimos que llegar para darle un escarmiento al marido maltratador de nuestra amiga Esther. Por eso el lunes fui al gimnasio bastante preocupado. En cuanto vi a Luisa le mandé que fuese a preguntar a Esther si había tenido algún problema con su marido, Luisa que no tenía ni idea de lo que había pasado pareció un poco extrañada cuando le dije eso, pero como también a ella le importaba como estuviese Esther fue a hablar con ella. — Hola Esther ¿cómo estás? — Estoy bien, mucho mejor. — ¿Y el cafre de tu marido, te ha vuelto a molestar? — Para nada pero ha sido muy raro, anoche llegó tarde a casa, estuvo una hora duchándose, apenas hablamos pero esta mañana estaba desconocido, me pidió perdón mil veces y

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