OLIVIA SLOAN Me miro al espejo y no reconozco a la mujer que ahí se refleja. No veo a la joven que estudió duro para poder sacar a su adelante, a la que entre llanto y gritos trajo al mundo a una niña de la que tenía recuerdos de cómo había sido creada, la joven que con el temor infundido en su cuerpo se puso las responsabilidades en el hombro, solo veo a una mujer casada derrotada, hasta el punto en que nada le hace bien y nada la reconforta de su miserable vida. Trago grueso y bajo la mirada hacia el lavabo. El agua moja mis manos y luego mi rostro tratando de disimular un poco el que no haya pegado un ojo en toda la maldita noche. Suelto un suspiro, esto se está volviendo una maldita pesadilla de la que no puedo despertar. El golpe en mi puerta me obliga a salir del cuarto de baño.

