Narra Clara Estar de pie en la tarima, siendo observada por todos y tomada de la mano de este hombre que no conozco me resulta la cosa más incómoda que nunca antes había experimentado, todos hablan y juro que no estoy escuchando nada, solo me dedico a sonreír y a afirmar con la cabeza. Tanto fue mi nerviosismo que no recuerdo cuando tomé la copa de vino que tengo en mis manos, la cual tomo como si fuera agua. El señor Donald baja de la tarima y le entrega el micrófono a su nieto quien no me suelta aun, trato de quitar mi mano de forma disimulada pero es inútil, el aprieta con más fuerza impidiendo que pueda zafarme - ¿Pero qué carajos haces? – digo entre dientes para que nadie pueda escucharme - No te voy a soltar, en esto estamos los dos, ni creas que me quedare aquí solo – menciona s

