Narra Gabriel Desde que tengo uso de razón siempre esperé mi cumpleaños con emoción, hoy me siento aburrido, desanimado y decepcionado de lo miserable que soy, me basto veintiocho años para saber que no he conseguido nada, que duro golpe de la realidad, se siente como un balde de agua fría, desde que amaneció he recibido llamadas y mensajes de felicitaciones de familiares y amigos que solo me limito a responder con un simple gracias, no encuentro donde está tanta exaltación de parte de otros, no veo donde están los méritos que otros me dan porque siento que no he conseguido nada, no tengo nada. Es costumbre que siempre recibo a primera hora un mensaje o llamada de Sofía y desde ayer no me ha dicho nada, he decidido darle su espacio, no quiero que se sienta acorralada ni menos acosada, a

