Narra Clara Me resulta extraño recibir día a día esos cariñitos extraños por parte de Gabriel, desde aquella noche en la que ¡Dios! No lo puedo ni pensar, sacudo mi cabeza para saltarme esa parte pero su imagen desnuda sobre mí y su cara en aquella parte de mi cuerpo ¡no pienses en eso! - Oh, estas aquí – dice el hombre apareciendo de la nada y caminando con seguridad hacia mí, pero ¿Qué carajos hace? ¡No vengas! Gabriel me toma de la cintura y me pega a su cuerpo deja un beso en mis labios que me estremece por completo, sus brazos fuertes rodeándome y su aroma a dioses me hacen perder la razón. - Lamento llegar tarde, tuve muchas cosas que hacer y también un pequeño altercado me retrasó, dime ¿Cómo estuvo tu día? – cuestiona aun aprisionándome a su cuerpo - Muy bien – respondo con

