CAPÍTULO IX ¡FUEGO! Dos semanas después Iktan, Romel y Brandon se encontraban sentados en la gran estancia de aquella elegante mansión. -Son las tres de la mañana, explícame qué mierdas hacemos aquí- reclamó Romel, muerto de cansancio, las chicas demandaban toda su atención, entre complacerlas y quitarse de encima a aquellas que querían pasarse con él, era demasiado desgastante. -Les prometo, que me lo agradecerán después- aseguraba el irreverente de Iktan. -Si es alguna de tus estúpidas ideas, estás muerto iktan- amenazó Brandon. -Adelante- ordenó Iktan a los sirvientes ignorando las quejas de sus primos. Al instante las alarmas de la mansión comenzaron a sonar y los sirvientes corrían de un lado a otro gritando ¡fuego!, ¡fuego!. No tardó mucho para que los gritos de las jóvenes

