CAPÍTULO XXIX LLENAREMOS SU CASA DE NIETOS -¿Cómo está?- le preguntó de inmediato Romel a la mujer que atendió a Estefanía cuando la vio salir del cuarto de curaciones. -No toda la sangre era de ella- respondió la mujer mostrándole una bolsa con las ropas de su esposa. -Tiene dos heridas una en el costado derecho, es solo un rozón, la otra en el hombro izquierdo, un poco más profundo que un rozón, pero la bala no entró. afortunadamente. Hice todo lo que está en mis manos con lo que tengo, podemos decir que su vida no está en riesgo mientras no contraiga alguna infección, los antibióticos son escasos por aquí muchacho- informó la mujer de cabello castaño. -¿Qué debemos hacer?- quiso saber Romel. movería cielo , mar y tierra para que Estefanía se recuperara por completo. -Moverla en es

