CAPÍTULO XIV LLÉVAME NO IMPORTA A DONDE Un dolor punzante atravesó todo el cuerpo de Estefanía al abrir los ojos, a la pobre chica le dolían hasta las uñas. Al intentar hablar una sensación rasposa y seca invadieron su garganta. De su boca solo salió un leve quejido. -¡Fania!- la llamó Lola, emocionada al ver que después de casi dos días, Estefanía había recuperado la conciencia. -Agua- logró decir la joven adolorida, cada vez que intentaba hablar tenía la sensación de que la garganta se le desgarraría. -Claro, claro- Rápidamente Lola se acercó a la pequeña mesita de noche a un costado de la cama y le sirvió un vaso con agua. Con mucho cuidado se lo acercó a Estefanía a la boca, está apenas y pudo tomar un par de tragos. -¿Qué pasó?- quiso saber la joven Vacilief. - Te caíste del cab

