CAPÍTULO XXIII MÁS ALLÁ DE LA ETERNIDAD Ahí a media avenida Romel y Estefanía intensificaron su beso, obligados a separarse por la falta de aire. -Vámonos- pidió él con voz ansiosa. No la dejaría ir de nuevo. -Hasta el fin del mudo afirmó ella- aceptando la petición de Romel sin dudar. La vida le brindaba una nueva oportunidad de estar junto al hombre que amaba, que amo desde el primer momento en que lo conoció y no cometería dos veces el mismo error. Decidida a afrontar cualquier obstáculo que la vida le presentara; pero segura de que lo haría con Romel a su lado. De la mano de él lo siguió hasta su auto. Ambos se adentraron en el asiento trasero, rápidamente Romel le indico a su chofer que se dirigiera a su casa. Una vez que el auto comenzó a moverse, Romel atrajo hacia él a Este

