—Rachel viene hacia aquí —le informé a mi maridito—. Tienes que irte. —¡¿Qué?! —Que tienes que irte —le repetí. —¿Por qué? —ansió saber. —Por que no quiero que se entere de lo nuestro, necesito tiempo para contárselo. —¿Te das cuenta de lo absurdo que suena eso? —me preguntó de brazos cruzados agotando mi paciencia. —j***r, Logan, no me seas crío. Estaba histérica, realmente histérica. Mi mejor podría estar embarazada de Vicent. Y yo aquí discutiendo otra vez con el incansable Logan Weels. —¡Escúchame! —le pedí cogiéndole de ambas mejillas para me mirara a los ojos—. No quiero darle más disgustos a mi mejor amiga, ¿lo entiendes? —¿Así que para ti soy un disgusto? Puse los ojos en blanco. Ui Logan no sigas o... Se me escapó la mano y lo abofeteé. —Eso para que no se te ocurra vo

