No solo era la mujercita de Logan Weels. Ahora también su novia definitiva y oficial. Vaya, ¿quién me lo iba a decir? —Pobrecito mi niño —dijo la señora Weels frotando la frente de su hijo. —Mamá, ya basta, me estas dejando en ridículo —se quejó como si tuviera seis años. —Gracias por cuidar de Logan, Giselle. Sino lo habría pasado muy mal momentos después del terrible accidente. Ay madre, Bridgett no tenía ni la más remota idea de que había atropellado a su único hijo. —En cuanto a eso... —comencé a decir pero me quede en blanco pues no quería fastidiar los lazos que se había creado con los padres de Logan. En especial con Bridgett porque el prade parecía tenerme una manía, ya ni te cuento si se entera de qué le he hecho a su hijo. —Ya he firmado el alta —dijo el señor Weels en e

