T R A S L A D O

2006 Palabras
—¿Qué rayos fue eso, Callen?— regañó Buckley. El equipo se bajó de la camioneta para seguidamente caminar hasta la entrada principal de la estación. —No hay tiempo para eso, Buckley— respondió sin más. Una multitud cubría la entrada de la estación, entre ellas, reporteros con grandes cámaras de video, civiles y algunos oficiales intentando controlarlos. —¿Qué ocurre?— interrogó Lain. Los cuatro se acercaron aún más con la distancia suficiente de la multitud y Sabas observó con detenimiento, Shira se encontraba entre la multitud. —Mi hermana se encuentra entre la multitud, iré a preguntar que es lo que ocurre— avisó Sabas. Con precaución avanzó hasta la multitud y tomó a Shira de entre ella para seguidamente apartarla de la muchedumbre. —¿Qué ocurre? ¿Por qué están amontonados en la entrada?— interrogó Sabas a Shira. Shira, al igual que Sabas, era una pelirrubia con una larga melena ondulada con ojos almendrados en color miel con complexión delgada y alta. —Nos informaron que habían atrapado al asesino de cera y estamos aquí para cubrir la noticia. —No es posible— se quejó Sabas. —¿Qué ocurre?— indagó Shira al notar a Sabas completamente frustrado.  —¿Recuerdas el favor que te había solicitado? Shira asintió. —Está relacionado con este caso y más específicamente a la persona que les están haciendo creer que es el asesino. Shira lo observó atónita. —¿Quieres decir que la persona que está siendo inculpada no es el verdadero asesino? —Te lo explicaré más adelante, pero por el momento debes mantenerte en silencio y seguir la corriente. Intentaremos conseguir pruebas en contra de Nil y el sargento para que se comience una investigación en su contra, pero por el momento debemos ser cautelosos.  —Sabes que si es por mí, yo voy hasta el final con tal de desenmascarar la corrupción y la injusticia, pero tampoco voy a permitir que te expongas al peligro, Sabas. —No te preocupes por mí. Estaré bien y además no estoy solo. —Debemos tener cuidado— Shira tomó a Sabas de una de sus manos—Prométeme que si algo sale mal, dejarás la investigación. —En otro momento te hubiera respondido que si, pero siento que desde que comencé a trabajar con Lain y Callen, la cobardía está desapareciendo y quiero ser como ellos. Me pregunté durante mucho tiempo la razón por la cual decidí ser agente policial y finalmente estoy encontrando la repuesta. —Es diferente cuando se trata de tu vida, Sabas. —Estaremos bien, no pensemos en que algo va a pasar. Sabas y Shira se envolvieron en un abrazo. —Sacaremos a la luz la injusticia en contra de Blaise Lahoz y expondremos a los que están detrás de todo esto, pero lo haremos juntos, ¿de acuerdo?— Sabas se alejó de Shira para seguidamente regalarle una sonrisa. —Cualquiera pensaría que tú eres el hermano mayor— respondió con una sonrisa de orgullo. —Has cuidado la mayor parte de nuestras vidas de mí, así que partir de ahora seré yo quien cuide de ti. Shira asintió y sus ojos se cristalizaron. —Regresaré al trabajo antes de que comiences a sollozar.—avisó Sabas. Shira soltó una risa divertida y asintió nuevamente. —Te veo luego— saludó Sabas para posteriormente regresar con el equipo. Shira se mezcló entre la multitud a la espera de la salida de Blaise. —¿Qué te ha dicho?— indagó Lain. —Están esperando a que Blaise Lahoz salga de la estación. Lo más probable es que sea trasladado ahora mismo— informó. —¿Tan pronto? —A estas alturas no deberíamos estar sorprendidos. De pronto la multitud comenzó a amontonarse aún más y observaron a Blaise con una mascarilla y gorro saliendo esposado de la estación mientras era acompañado de dos oficiales. Callen avanzó con rapidez hacia la muchedumbre y se abrió paso entre ella. Blaise mantenía la cabeza inclinada, mientras que las voces de los reporteros y civiles invadían su alrededor con preguntas e incluso con insultos en su contra. —¡Blaise!— gritó Callen. Pero Blaise no logró oírlo. —¡Blaise!— gritó una vez más con el tono más elevado. Blaise elevó la mirada y entre la multitud buscó la voz familiar. Sus ojos cristalizados se detuvieron en Callen y una lágrima se formó para posteriormente deslizarse por su mejilla. —¡Creemos en ti! ¿Me oyes? Pero Blaise no hacía más que observarlo mientras era arrastrado por los oficiales. —¡Te sacaremos de allí! ¡Espera por nosotros, prometo que te sacaremos de allí! ¿De acuerdo? Blaise asintió con completa aflicción mientras era arrastrado hacía el vehículo que lo trasladaría hasta la prisión central de Beazley. Blaise fue subido al vehículo para posteriormente ser llevado a la prisión. Los reporteros comenzaron a dispararse y el equipo se adentró en la estación. Callen caminó directamente hasta donde se encontraba el equipo uno, la sala de planificación, mientras que Lain, Buckley y Sabas fueron tras el. —Ya comenzaba a parecer extraño que no hayan venido a fastidiarnos— comento Nil mientras se encontraba recostado sobre su silla— ¿Qué quieres, Messinas? —Quería felicitarte, es increíble como de pronto no había pruebas en contra de Lahoz y aparecieron por arte de magia desde que tomaste el caso— Callen, aplaudió con ironía. —¿Qué puedes saber tú cuando ni siquiera se han tomado el trabajo de allanar su casa? —¿Por qué lo haríamos si no había pruebas en su contra? —O estabas muy ocupado lamentándote por alguien a quien siquiera has conocido como para ver que tenían al asesino frente a ustedes— replicó en referencia a Neil. —La cuchilla que sostenía Lahoz en la vivienda de la señora Ros, coincide con el largo y ancho de la herida provocada en el cuerpo de las víctimas del asesino de cera— explicó Kyle. —¿Cómo confirma eso que Lahoz es el asesino? —El tamaño de las huellas encontradas en la escena, coincide con las de Lahoz y hemos hallado varios contenedores con cera, herramientas para esculpir y lo más llamativo fue una colección de vestidos en color rojos en su vivienda. —Entonces, según los hallazgos, Lahoz realizaba las esculturas en su vivienda, que no debo de recordarles que es un apartamento con cámaras alrededor, lo que supone que se tendría que haberlo visto mediante las cámaras de seguridad, trasladando los cuerpos de las víctimas de un lado a otro. ¿Tienen prueba de eso, Kyle? Nil se levantó de su asiento con molestia. —¿Ahora que te he dejado sin respuesta mueves el trasero de la silla?— Callen sonrió con ironía. —Comienzas a irritarme realmente. —¿Qué harás? ¿Fabricarás pruebas en mi contra como lo hiciste con Lahoz? —Vamos, Callen. Sabes que Nil no haría algo así— defendió Kyle. —En serio creí que eras el único que valía la pena de entre todo el equipo, Kyle y realmente lo siento por los novatos— replicó Callen—¿Entonces que hay de la mujer? ¿A quién le pertenece las huellas encontradas en la segunda escena? —Te estás pasando de la línea, Messinas— advirtió Nil. —A partir de ahora iré más allá de la línea y no descansaré hasta desenmascararte a ti y la corrupción detrás de este caso. —Ya es suficiente, Callen. No quiero hacer esto, pero será mejor que te retires— pidió Kyle. —Realmente espero que cuando escarbemos un poco, no te hundas con ellos porque realmente me decepcionaré, Kyle, al igual que Marine. Los cuatro regresaron hacia sus escritorios y tomaron asiento completamente frustrados. —¿Quién es Marine?— interrogó Sabas con curiosidad. —La antigua jefa del equipo tres de Crímenes Violentos y mentora de Kyle Ryan— respondió Buckley. —¿Qué paso con ella? —Era de las mejores agentes, pero progresivamente, este trabajo comenzó a desestabilizarla emocionalmente y tuvo que abandonarlo— recordó con aflicción. —Oh, ya veo— respondió Sabas apenado. —¡He recibido el resultado del análisis de voz!— informó Lain. El equipo se reunió en una pequeña ronda y Lain colocó el teléfono en medio para seguidamente reproducir el mensaje. "Bien, si así lo deseas" Y se observaron entre ellos con sorpresa. Claramente, podían oír la voz profunda de un hombre. —¿Te suena familiar la voz?— interrogó Callen a Lain. —No, realmente, ni siquiera se asemeja a una voz que he oído con anterioridad. —No es de mucha ayuda— se quejó Callen. Tomó su teléfono y volvió a marcar el número que le había enviado un mensaje recientemente para seguidamente presionar el icono de llamada, pero no hubo respuesta del otro lado. —Iré a ver a Blaise— informó Callen. —Iré contigo— avisó Lain. Callen asintió y ambos caminaron hacia el estacionamiento. —¿Piensan dejarme atrás?— se quejó Sabas mientras iba tras ellos. Sabas se adentró en la camioneta, al igual que Callen y Lain, para seguidamente conducir hasta la prisión central. —Venimos de la estación de Beazley— Callen estiró su identificación policial hasta la recepcionista del lugar—Venimos a ver al reciente trasladado, Blaise Lahoz. —Solo pueden pasar dos a verlo— informó. —Está bien, los esperaré en la camioneta— avisó Sabas para posteriormente regresar a la camioneta. —En este canasto depositarán sus pertenencias, inclusive teléfono, accesorios y cualquier objeto punzante— pidió la recepcionista. Tanto Callen como Lain depositaron sus pertenencias y seguidamente pasaron por debajo de un detector de metal. Avanzaron hasta la sala de visita una vez que pasaron por el control y fueron revisados una última vez antes de ingresar. Tomaron asiento frente a una ventanilla y quedaron a la espera de Blaise, quien llego un tiempo después para sentarse frente a ellos. Callen recordó el momento en que conocieron a Blaise. Cuan sorprendido y dispuesto estaba a colaborar con ellos con tal de atrapar al asesino y ahora verlo con la mirada inclinada como si fuera el verdadero culpable, era demasiado. —Lo sentimos, Blaise— comenzó Callen—Sé que no hay mucho que podamos decir para reconfortarte, pero quiero que sepas que estamos haciendo todo lo posible para demostrar tu inocencia, pero debes ayudarnos, hay algo que seguramente te habrán dicho para lograr incriminarte. Blaise no emitió respuesta alguna. —Sabemos que no fuiste tú, Blaise. Es imposible que de repente encuentras pruebas en tu contra cuando verificamos tu coartada y ¿de repente hay pruebas de sobra?— agregó Lain—Pero debes ayudarnos para que nosotros podamos ayudarte a ti. —Están acusándome de todos esos asesinatos, inclusive el de mi propio hermano y la señora Ros— los ojos de Blaise se cristalizaron—Sabían, que ya no vivía en el apartamento, sin embargo, ¿encontraron todo eso, días después? —Creemos que tanto el jefe del equipo 3 de Crímenes Violentos como el sargento, están detrás de esto. Estuvieron presionando para que el caso se cerrara con rapidez y por eso has sido incriminado, además la sociedad comenzaba a inquietarse debido a este caso. —Ni siquiera he podido llevar el duelo con tranquilidad, ¿por qué me está pasando esto?— las lágrimas comenzaron a deslizarse por su rostro. —Lo sentimos, Blaise, realmente lo sentimos, pero si queremos resolver el caso debes ayudarnos. Te pedimos que confíes nuevamente en nosotros. Blaise asintió y es que Callen y Lain eran su única esperanza. Ambos regresaron hacia la camioneta luego de tomar de vuelta sus pertenencias para seguidamente volver de regreso a la estación. —Tengo un plan— comentó Sabas. Lain y Callen fijaron la mirada en el a la espera del plan de Sabas.
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