E M B E S T I D A

2019 Palabras
Una semana antes del juicio... Una llamada llegó al teléfono de Lain y al observar la pantalla de su teléfono, el nombre de Leah aparecía en el. —Buenos días, cariño.— saludó Lain. —Buenos días, tengo buenas noticias— informó—Como lo habíamos predecido, Lahoz ha recibido la visita de un abogado que fue en nombre del superintendente, supongo que los subestimamos demasiado como para pensar que irían en persona, pero no fue así, están siendo cuidadosos, aunque no del todo. —¿Entonces enviaron a alguien en su lugar? —Exacto, por lo que tenemos la grabación de la conversación, pero no podre ir en búsqueda de ella, debo asistir al juicio del señor Domenech y pronto harán la revisión de habitaciones en la prisión, por lo que en lo posible debemos conseguir la grabadora para hoy. —No te preocupes por eso, nosotros nos encargaremos, gracias por informarnos. —No es nada, te dejaré que continúes trabajando, te veo en la noche, ¿de acuerdo? —Bien, cariño. Nos vemos en la noche. Una vez que la llamada finalizó, Lain se acercó hasta el equipo. —Conseguimos la grabación— informó. —¿La conseguimos?— interrogó Sabas con emoción. —Así es y quería darte el honor de ir por ella. —¡No se diga más, iré de inmediato a la prisión!— respondió con gran exaltación. —Leah tiene un conocido dentro de la prisión, por lo que no tendrás problemas para recibir la grabadora durante la visita, Sabas. Sabas tomo sus pertenencias junto con las llaves de la camioneta y caminó hasta el estacionamiento con gran emoción. —¿Me oíste, Sabas?— grito Lain mientras observaba a Sabas saliendo con rapidez de la estación. En respuesta, Sabas solo levantó uno de sus brazos. Se adentró en la camioneta y emprendió viaje a la prisión. Luego del rutinario cateo, fue guiado hasta la sala de visitas en la que esperó por Blaise. Un leve sonrisa se escapó de los labios de Blaise al ver a Sabas. —Veo que estás un poco más animado hoy— comentó Sabas. Blaise tomó asiento frente a el. —La doctora Oros me ha dado esperanzas y opté por creer en esa esperanza, al igual que en ustedes. —Siento que no hayamos podido evitarlo— se disculpó en referencia a su arresto—Pero puedo asegurarte que pronto saldrás de aquí. Blaise giró la mirada hacia el guardia de turno para seguidamente asentir, a lo que este imitó su acción para posteriormente vigilar que no ingresara nadie a la habitación momentáneamente. Blaise llevó la mirada nuevamente hacia Sabas y estiró sus manos hacia el. —Alguien ha venido en representación del superintendente— Blaise apoyó la grabadora sobre la mesa. Sabas rápidamente tomó la grabadora y la guardó en uno de sus bolsillos. —Despídete de este lugar porque la próxima vez que nos veamos será fuera de aquí— aseguró Sabas con la ilusión en su rostro. Blaise asintió y otra sonrisa volvió a formarse en su rostro. —Nos vemos en algunos días. Sabas se despidió de Blaise y se retiró de la prisión. Al dirigirse hacia la camioneta, el teléfono de Sabas comenzó a sonar, al observar la pantalla de su teléfono, el nombre de Shira podía leerse en el. —Agente Klein habla, ¿en qué puedo ayudarla?— bromeó al tomar la llamada. —Vendrás en la noche, ¿verdad? —Dependiendo de si hay regalos o no. —Madurar nunca, ¿verdad? —¡Los cumpleaños no son cumpleaños sin regalos!— se quejó. —Bien, lo descubrirás si vienes esta noche. —¿Mama ira también? —¿Crees que se perdería el cumpleaños de su hijo favorito? —No es mi culpa ser tan encantador— se defendió. —Como sea, nos vemos en la noche. —Allí estaré, hermanita. La llamada finalizó y Sabas se adentró en el vehículo para conducir de regreso hacia la estación. ... Todo el equipo uno llevara unos gorros festivos de cumpleaños. —Compraron el pastel, ¿verdad?— interrogó Lain con inquietud. —Yo lo hice— respondió Athan mientras abombaba unos cuantos globos festivos en conjunto con Callen. —¿Está en la sala de descanso? Athan asintió y continuaron con la finalización de la pequeña sorpresa que tenían para Sabas debido a su cumpleaños. Lain llegó desde la sala de descanso con un pastel entre manos para seguidamente depositarlo en el escritorio de Sabas. Buckley acaba de ingresar en la estación con un obsequio entre manos. —¿Están seguro de que le agradara?— indagó Buckley con inseguridad. —Cualquier juego que derive del RAE le agradara— aseguró Athan. Buckley acomodo el obsequio en conjunto con el pastel y una vez que finalizaron con las decoraciones, avanzaron hasta la entrada de la estación a la espera de Sabas. —Lo llamaré para saber por donde se encuentra— avisó Athan. Pero luego de unos cuantos tipidos, Athan no recibió respuesta. —¿Creen que todavía se encuentre en la prisión? —¿No toma la llamada?— interrogó Lain con desconcierto—Ha pasado más de dos horas desde que salió de la estación. —Continuaré intentando. Pero no había respuesta alguna. —¿Y si está viniendo de regreso?— acotó Buckley. —Iré a encender las velas por si acaso— respondió Athan con emoción y se adentró en la estación. Lain observó el reloj de su teléfono con extrañeza. —¿No piensan que está tardando demasiado?— la inquietud crecía en Lain. —Sabes que se distrae hasta con un insecto, pronto estará aquí— respondió Buckley. —Relájate, pronto estará aquí— consoló Callen. Los tres comenzaron a observar a ambos lados de la calle a la espera de una señal de Sabas, pero una hora más paso sin tener noticias de el. —Regresemos a la estación por el momento— sugirió Buckley. —Llamaré a Leah para que hable con su conocido dentro de la estación y saber si llego a la visita. Buckley y Callen fueron de regreso a la estación y observaron a Athan, quien se encontraba asentado sobre la acera al lado del escritorio de Sabas, con un rostro totalmente petrificado, con su teléfono esparcido a un lado y sus manos tiritando repetitivamente. Las velas del pastel aún continuaban encendidas. —¡Athan!— vociferó Callen al observarlo—¿Qué ocurre? Callen se agazapó a la altura de Athan. —¿Qué ocurre, Athan? Pero Athan se encontraba completamente conmocionado y las lágrimas comenzaron a formarse en su rostro para seguidamente deslizarse por el. Callen tomó el teléfono de Athan y lo revisó en búsqueda de alguna pista. —¿Qué ocurre?— interrogó Buckley. —No lo sé, no hay nada más que una reciente llamada de un desconocido. —Llama de regreso y averigua que le ha dicho— pidió Buckley. Callen asintió y presionó el icono de llamada junto al número desconocido que acababa de llamar a Athan. —Sa...bas— esbozó Athan finalmente en un susurro. —Si, agente Dolz— se oyó del otro lado de la llamada. —Soy Callen Tous, m*****o del equipo uno de Crímenes Violentos, ¿quién es usted? —Buenos días, agente Tous. Soy el oficial de patrulla, Silas. —¿Cuál es el motivo de su llamada hacia el agente Dolz? —Ha habido un accidente a unos kilómetros de la estación, un accidente automovilístico. Una camioneta fue embestida de costado y está sobrepasó el barranco que costea la vía. Vimos el logo de la estación en ella y al observar de cerca, las pertenencias del agente Klein fueron encontradas. —¡¿De qué hablas?!— la respiración de Callen comenzó a acelerarse— Es una broma, ¿verdad? —Siento su perdida, agente Tous. Y al igual que Athan, Callen quedó completamente inmovilizado mientras que el teléfono cayó hacia la acera. —¡¿Qué ocurre, Callen?!— interrogó Buckley con desesperación. Pero Callen no emitió respuesta alguna y en su lugar salió rápidamente de la estación para dirigirse hasta el estacionamiento. —¿A dónde vas, Callen?— interrogó Lain a la distancia. Pero Callen ignoró su pregunta y se adentró en su vehículo. Buckley salió rápidamente tras el. —¿Qué ocurre, Buckley?— indago Lain desconcertado. —Es lo que estoy tratando de averiguar, súbete al vehículo. Con mezcolanza, Lain se adentró en el vehículo de Buckley y salieron tras Callen. Se detuvieron al llegar a mitad de la vía a la vista de una escena de accidente. Callen se abrió paso rápidamente entre la multitud y avanzó hasta los oficiales en escena. —¡¿Dónde está?!— interrogó Callen con la desesperación a punto de estallar. Buckley y Lain imitaron la acción de Callen y se abrieron paso hasta llegar a el. Lain llevó la mirada hacia el barranco y observó un vehículo familiar completamente destrozado. Cayó de rodillas cuando comprendió lo que sus ojos estaban observando. —¡¿Dónde está Sabas?! ¡¿Dónde está?!— interrogó Callen una vez más con su voz quebrada y un audible llanto comenzó a oírse. Cayó de rodillas a la acera y en posición fetal, el llanto continuaba oyéndose. Las lágrimas comenzaron a caer por el rostro de Lain. —No eres tú, ¿verdad?. ¡No puedes serlo! Buckley se acercó hasta uno de los oficiales. —¿Está confirmado que se trata de Sabas Klein?— interrogó con gran aflicción. —Puede confirmarlo usted mismo, aún no se han llevado el cuerpo— respondió para seguidamente señalar una camilla con un cuerpo cubierto por una manta blanca. Buckley llevó la mirada hacia la camilla y con pasos lentos, avanzó hacia ella. Con cada paso que daba, su respiración se aceleraba cada vez más. Al llegar hasta la camilla, se detuvo frente a ella y la contempló momentáneamente. Llevó la mirada hacia la cabecera de la camilla y una melena rubia se asomaba entre la manta. Sus ojos se cristalizaron y con una de sus manos tomó el inicio de la manta. Tomó aire para seguidamente exhalarlo y correr la manta con lentitud. Las lágrimas comenzaron a caer, cuando vió el rostro de Sabas con sus ojos cerrados. —¿Qué haces aquí?— interrogó con la voz solloza. Lain se acercó hasta la camilla y tomó la mano de Sabas. —Vamos, levántate. Tenemos una sorpresa para ti— la mirada de Lain se encontraba completamente ida—Sabas, vamos— Lain comenzó a sacudir el cuerpo con ligereza— Te hemos comprado tu juego favorito y el pastel— recordó—El pastel continúa encendido y la vela se apagará si seguimos tardando, levántate, ¿si? Buckley apoyó una de sus manos sobre la mano de Lain. —Se ha ido, Lain. —Solo está descansando, ¿de acuerdo?— respondió con divagación. —Lain— llamó Callen a sus espaldas. El rostro de Lain estaba siendo invadido por las lágrimas. —Está bien, Callen. Pronto se levantará, no te pongas triste. Callen caminó hasta Lain y lo envolvió en un abrazo. —Se ha ido, Lain. Buckley caminó de regreso hasta los oficiales. —Nuestro equipo de se encargará del caso— informó Buckley— ¿Ha sido un accidente?— interrogó aún con respuesta clara. —Un accidente intensional. En las grabaciones de las cámaras de vigilancia que rodean la zona, puede verse un vehículo desconocido embistiendo el vehículo policial. —Asegúrense de enviar las grabaciones a la estación. ¿Algo más que hayan descubierto? El oficial negó con la cabeza. —El vehículo no disponía con una matrícula, por lo que no pudimos hallar nada al respecto. —Bien, pueden terminar por hoy. Buen trabajo. Los oficiales de patrulla rodearon la escena con cinta policial para seguidamente retirarse del lugar. La policía científica arribó al lugar tiempo después y aún quedaba lo más difícil por hacer, informar a sus familiares.
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