B O C E T O

1964 Palabras
—¿Crees que se encuentra bien?— indagó Callen en referencia a Neil. —Eso espero— respondió Lain. Al llegar hacia el bar, notaron que el lugar se encontraba cerrado. —¿Y si vino a pedido de Blaise para reabastecer el sitio? —Lo averiguaremos pronto. Ambos avanzaron hacia el bar y al llegar a la puerta principal, notaron que se encontraba abierta. Sin pensarlo, se adentraron en el sitio. —Neil...— llamó Callen. Pero no hubo respuesta. —¿Neil?— interrogó Callen al ver a un hombre de espaldas parado en la barra de tragos, pero se encontraba totalmente inmóvil. Al acercarse, pudieron percibir que algo no andaba bien. —Neil— llamó Lain esta vez. Lain se acercó hacia quien sea que se encontraba de pie. —¡Espera, Lain!— detuvo Callen—Es un muñeco— informó. Lain cerró sus ojos con frustración, habían llegado más que tarde. Se acercaron aún más hacia el cuerpo para analizarlo en detalle y definitivamente se trataba del cuerpo de un joven. —Si confirmamos que es Neil, entonces es obra de nuestro victimario. Callen asintió. Al observar sobre la mesa de tragos, notaron un objeto. Una fotografía del muñeco frente a la barra de tragos con una frase escrita en ella. —Ánimos, agentes— leyó en la fotografía. —¡Está jugando con nosotros!— se quejó Lain con molestia. Callen asintió con aflicción. —Sin embargo, ¿no es extraño? Lain levantó la mirada hacia Callen. —¿A qué te refieres? —¿Por qué asesinarlo si solo ha visto su rostro? ¿Sabía que intentaríamos llegar a él? —Es probable, siempre está un paso más adelante que nosotros. —Hay que encontrar a Blaise lo antes posible. Callen comenzó a examinar el lugar en búsqueda del teléfono. —Si el teléfono se activó recientemente, eso significa que estuvo aquí hace no mucho tiempo. Callen tomó su teléfono y envió un mensaje a Athan. "¿Es posible programar un teléfono para que sea encendido en una hora determinada?" Una vez enviado el mensaje, Callen marcó el número del Neil. Un sonido comenzó a oírse a la distancia. —Viene del depósito, ¿verdad?— interrogó Callen a lo que Lain asintió. Ambos tomaron sus armas reglamentarias, avanzaron con pasos lentos y cautelosos hacia el depósito mientras seguían el sonido. Al ingresar hacia el depósito, una pequeña luz que provenía de la mesa de control de las cámaras de seguridad atrajo su atención. Habían encontrado el teléfono de Neil. En las cámaras de seguridad se encontraban reproduciendo una y otra vez al hombre que había visto Neil. —Tiene que ser él. —Cree que no seremos capaz de atraparlo y que nos tiene bajo total control. Asegurémoslo de atraparlo y que se pudra de por vida en la cárcel, Lain— pidió Callen. Lain apoyo una de sus manos sobre el hombro de Callen en consuelo. —Llamemos a la policial científica. Callen asintió y oyó el sonido de su teléfono. Era un mensaje de Athan. "Es posible. Es una función que trae la mayoría de los teléfonos celulares y es de fácil utilidad" Callen soltó una risa irónica. —Ha programado el teléfono para que se encienda a una hora determinada y encontremos el cuerpo— comentó completamente anonadado. —¡¿Cómo rayos sabía que rastrearíamos el teléfono?! —No hay duda de que nos subestima, pero aun así sabe que debe tomar ciertos recaudos que lo conducirían a él. —Simplemente, podría haberse deshecho del teléfono, pero no lo hizo porque sabía que podría atraernos de esa forma. Lain fregó su rostro con ambas manos, se encontraba completamente frustrado. —¡Me estoy volviendo loco! —No es el momento, Lain. Debemos hacer todo lo posible por atraparlo y por el momento, todo parece indicar a Blaise. Callen tomó nuevamente su teléfono y en un mensaje pidió a Athan que hallara la dirección de Blaise. Sabas en conjunto con la policía científica, llegaron a la escena luego de una corta espera. —¿Tomaron la muestra de sangre?— indagó Lain a Sabas. —Si y además hemos encontrado más manchas de sangre alrededor del living, han rociado luminol alrededor y la luz ultravioleta ha revelado las manchas. La muestra será llevada hacia el laboratorio una vez que terminen aquí. —Buen trabajo, Klein— Callen palmeo el hombro de Sabas y salió del sitio. En la entrada se encontró con la doctora Allan. —¿Se trata del mismo victimario?— indagó la doctora. —Eso creemos, podrá decírnoslo en cuanto realice la autopsia. —¿Qué hay de las huellas femeninas? ¿Han encontrado algo al respecto? —No más que la suposición de un posible cómplice, si tan solo hubiéramos obtenido la declaración de Neil, hubiera sido más sencillo continuar la investigación. Siento que estamos avanzando en círculos. —No te presiones a ti mismo. Podrán atraparlo, solo es cuestión de tiempo. La doctora se adentró en la escena del crimen y Callen caminó hacia su vehículo. El sonido de su teléfono atrajo su atención y en la pantalla observó el nombre de Athan. —¿Lo has encontrado? —Blaise Lahoz, reside en los complejos de apartamentos cercano al bar Moon, a unas tres cuadras. Calle Debussy, complejo dos, unidad diez. —Gracias, Athan. Sin pensarlo, Callen comenzó a avanzar por la acera en búsqueda del complejo. Al llegar hasta la calle que Athan le había indicado, buscó en los alrededores, el complejo tres y en cuanto lo encontró, caminó con rápidos pasos hacia el edificio, adentrándose en la búsqueda de la unidad diez. —Ocho, nueve...diez— pensó en lo alto—¡Blaise!— llamó mientras golpeaba la puerta con los puños de sus manos—Blaise, soy el agente Messinas. Callen esperó momentáneamente a ser atendido, pero no había señales de haber alguien en casa. Se dirigió hasta la cabina de vigilancia que se encontraba en la entrada y se acercó hacia el guardia del complejo. —Buenos días— saludó Callen al cruzar mirada con el guardia. El hombre hizo una pequeña reverencia en respuesta. —Soy Callen Messinas— mostró su id policial—Agente policial de Beazley. El guardia lo observó extrañado. —¿A qué se debe su presencia, agente? —¿Sabe si residente de la unidad diez se encuentra en casa? —¿Unidad diez?— el guardia se sentó frente a su computador en búsqueda del residente—¿Blaise Lahoz? —Si, él. El guardia se giró hacia Callen. —Ha salido temprano por la mañana y aún no ha regresado. —¿Temprano en la mañana? ¿Sabe a qué hora aproximadamente? El hombre intentó recordar. —Cerca de las seis. Lo recuerdo bien porque en ese horario comienza mi horario laboral. —¿Fue caminando? —Solo lo vi cuando salía del edificio, no puedo asegurar lo que hizo luego. Callen asintió. —¿Podría dejarle un mensaje en caso de que regrese? —Claro. —Dígale por favor, que el agente Callen Messinas lo está buscando, que si podría acercarse hasta la estación durante el día de hoy. —Bien, se lo haré llegar en cuanto lo vea. —Realmente se lo agradezco. Callen se retiró de la cabina y llevo su mirada una última vez hacia la unidad diez. Salió de allí para caminar de regreso hacia el bar, el cual ya había sido marcado como escena del crimen. —¿Dónde te habías metido?— indagó Lain en cuanto vio a Callen. —Hable con Athan y descubrió que Blaise reside a unas cuadras de aquí por lo que fui hasta allí, pero no había nadie en casa. El guardia de vigilancia ha dicho que vio saliendo a Blaise de su unidad alrededor de las seis de la mañana. —¿A las seis de la mañana? —Es extraño, ¿verdad? Lain asintió. —Por el momento no podemos hacer más que regresar a la estación. —Seremos regañados nuevamente— se quejó Callen. —No quiero ni pensar en ello. En ese momento, la doctora Allan se acercó hacia ellos. —El cuerpo ya ha sido retirado y realizaremos la autopsia lo más pronto posible. Analizaremos las pruebas del sitio en conjunto con la sangre hallada en la residencia y les enviaremos los resultados cuanto antes. —Buen trabajo, doctora. Esperaremos por los resultados— respondió Lain. La doctora se retiró de la escena, al igual que el resto del equipo forense. —Nos vemos en la estación— avisó Lain quien fue en la búsqueda de Sabas para regresar a la estación. Callen se adentró en su vehículo y condujo hacia la estación. Al llegar, se dirigió hacia su escritorio para posteriormente recostarse en la silla. Athan se acercó con rapidez hacia Callen. —La señora Ros ha venido a declarar— avisó. Callen retomó su postura y lo observó extrañado. —¿La señora Ros? ¿Quién es? Athan le estiro lo que parecía ser una ilustración de cuerpo completo. —La vecina de Neil Banzo, el empleado del bar. Callen se levantó rápidamente de su asiento. —¿Tan pronto?— examino la ilustración que acaba de darle. —Acaba de irse y con la información que nos ha brindado, lograron armar un boceto del hombre que vio el día del asesinato. Callen observó el boceto con detenimiento. Un hombre de uno metro ochenta de altura, de cuerpo medianamente robusto y con la cara cubierta se veía reflejado. —Es similar a Blaise— murmuró para si mismo. Sabas y Lain llegaron al cabo de minutos y Callen estiró la ilustración hacia Lain. —Es el boceto que realizaron a raíz de la declaración de la señora Ros, la vecina de Neil. ¿Te recuerda a alguien? Lain observó detalladamente la ilustración, al igual que Sabas. —¿Blaise, tal vez? Callen asintió. —Es extraño, no parecía estar mintiendo cuando hablaba de Niel— comentó Sabas. —Ocurre un asesinato en el que él es el único testigo y casualmente, ¿se toma unas vacaciones? —Además, ¿pide unos días mediante un simple mensaje? —Ha salido de su residencia alrededor de las seis de la mañana, ¿no crees que eso le daría bastante tiempo para preparar la escena del crimen e intentar elaborar una coartada o lo que sea que esté haciendo en estos momentos? —¿Entonces como se relaciona a Blaise con el caso del mil novecientos noventa y nueve?— interrogó Sabas con curiosidad. —Es por eso que debemos interrogarlo para saber si realmente está involucrado con los asesinatos y quien es Blaise Lahoz. Callen tomó de sus bolsillos la fotografía encontrada en la escena del crimen y se dirigió hacia la sala de planificación para ubicarla junto a las demás fotografías. Un agente novato ingresó en la sala en búsqueda de Callen. —Siento irrumpir, agente Messinas, pero hay alguien preguntando por usted en recepción. —Iré enseguida— respondió. Le dio una rápida mirada al cuadro de pistas antes de salir de sala. —Te atraparemos, no dudes de que lo haremos. Callen salió de la sala de planificación para seguidamente dirigirse hacia la recepción en la que observó a la persona que tenían en la mira. —¿Blaise?— interrogó Callen con asombro. El rostro de Blaise lucia completamente afligido. —Ayúdeme— pidió casi en un ruego—Ayúdeme a encontrar a mi hermano, por favor. —¿Tu hermano? —Mi pequeño hermano...Neil. Tanto como Callen, Lain y Sabas se encontraban completamente anonadados y una vez más, estaba tras un fantasma.
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