ERIK Me quedé derrumbado sobre el asfalto mientras intentaba asimilar lo que acababa de ver, pero el maldito shock me tenía noqueado por completo. No me importó estar hincado en el suelo mientras las camionetas daban marcha atrás dándose a la fuga y los policías radiaban con urgencia, mientras otros corrían a sus patrullas para dar caza a los criminales. Mi mente tardó un segundo en registrar lo que acababa de ver. Damiano. Damiano tenía a mi hijo. Mi cerebro se negó a procesarlo, a darle sentido a esa imagen retorcida. Mark, mi bebé, envuelto en los brazos de ese hijo de pu**ta. Mark, aferrado al pecho de un hombre que jamás en su vida le había visto la cara. Y peor aún, mi bebé estaba asustado. — ¡Nooooo! —Mi grito desesperado desgarró la noche. Ya era tarde, la camioneta aceleró,

