Capitulo 2: Tormentas internas.

1165 Palabras
✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨ La lluvia golpeaba el tejado con fuerza, como si el cielo compartiera la furia que hervía en mi interior. Caminaba de regreso a la cabaña, con la ropa empapada y los pensamientos desordenados, mientras las gotas de agua se mezclaban con las lágrimas que no podía dejar de derramar. Mis manos temblaban, y no sabía si era por el frío o por la confusión que Draven había dejado en mí. Aún podía sentir el ardor de su mirada, esa intensidad que parecía atravesar mi alma, obligándome a enfrentar deseos que no me atrevo a reconocer. Cuando llegué a la puerta de la cabaña, me detuve un momento, intentando calmar mi respiración acelerada. Mi pecho subía y bajaba descontroladamente, como si hubiera corrido millas, y una parte de mí deseaba no tener que enfrentar a Kael. Pero sabía que no tenía opción. Entré y el calor del fuego en la chimenea me recibió, pero no fue suficiente para derretir el hielo que ahora sentía en mi corazón. Kael estaba ahí, sentado en el sillón, con una copa de vino en la mano, como si nada hubiera cambiado. Pero algo en su postura, en la rigidez de sus hombros y en la forma en que sus ojos se clavaron en mí, me dijo que sabía que algo no estaba bien. Cerré la puerta detrás de mí y me quedé en el umbral, sintiendo cómo las gotas de agua caían de mi cabello empapado y formaban pequeños charcos en el suelo de madera. —¿Dónde has estado? —Su voz era suave, pero había una corriente subterránea de peligro en ella, como si cada palabra fuera un paso más cerca del borde de un precipicio. Lo miré, intentando encontrar las palabras correctas, pero mi mente estaba nublada, llena de la imagen de Draven, de la forma en que me había mirado, tocado... No podía borrar esa sensación de mi piel, como si sus manos todavía estuvieran ahí, quemándome. —Selene —repitió Kael, esta vez con un tono más afilado, cortando el silencio como una daga—, ¿qué pasó en el bosque? No podía responder. O no quería. Sentía un nudo en la garganta, uno que amenazaba con ahogarme si intentaba hablar. ¿Cómo podía explicarle a Kael lo que había ocurrido? Ni siquiera yo lo entendía del todo. Lo único que sabía era que mi corazón latía desbocado cada vez que pensaba en Draven, y eso me aterraba. —Te hice una pregunta —insistió Kael, levantándose del sillón con una calma controlada que me puso los nervios de punta. Di un paso atrás, sintiendo el frío de la puerta contra mi espalda. Había algo en Kael esta noche que no había visto antes, algo oscuro y peligroso que me hizo querer correr, pero mis pies parecían pegados al suelo. —Me... me perdí —mentí, tratando de sonar convincente, pero incluso a mis oídos la mentira sonó hueca. Kael avanzó hacia mí, su expresión endureciéndose con cada paso. —¿Perdiste el control? —preguntó, sus ojos fijos en los míos, como si pudiera ver a través de mí, desenterrando la verdad que intentaba esconder. Mi respiración se volvió superficial, el pánico empezando a apoderarse de mí. ¿Cómo podía explicar lo que había pasado? ¿Que el simple contacto con Draven había encendido algo dentro de mí, algo primitivo y salvaje que no podía controlar? Mi mente gritaba que corriera, que escapara de esta confrontación, pero mis piernas no respondían. —Kael, yo... —empecé, pero me interrumpió antes de que pudiera formar una frase coherente. —No me mientas, Selene—espetó, su voz baja y peligrosa—. Puedo olerlo en ti. Puedo olerlo a él. El mundo pareció detenerse. El aire se congeló en mis pulmones y un miedo frío se extendió por mi cuerpo. ¿A qué se refería? ¿Podía oler a Draven en mí? ¿Podía sentir el rastro de su presencia en mi piel, en mi ropa, en mi alma? Kael se acercó aún más, hasta que estuvo tan cerca que podía sentir el calor de su cuerpo, a pesar del frío que emanaba de su mirada. —Estuviste con él, ¿verdad? —susurró, y esta vez no había ningún control en su voz, solo una ira contenida—. Dime la verdad, Selene. Las palabras se atoraron en mi garganta. No podía negarlo, no cuando él ya lo sabía. Y, en el fondo, una parte de mí no quería mentirle. Una parte de mí quería gritarle que sí, que había estado con Draven ,que había sentido cosas que nunca había sentido antes, que había despertado algo en mí que ni siquiera sabía que existía. Pero sabía que eso solo lo enfurecería más. Kael cerró los ojos por un momento, como si intentara controlar la tormenta interna que se desataba dentro de él. Cuando los abrió de nuevo, había algo diferente en su mirada, algo más frío y calculador. —Si alguna vez vuelves a verlo, Selene, no seré tan indulgente. Lo que pasó esta noche no volverá a suceder. ¿Entendido? Asentí, pero mi mente estaba en otra parte, atrapada entre la confusión y el deseo. Porque, a pesar de la advertencia de Kael, una parte de mí quería volver a ver a Draven, quería entender lo que me había hecho sentir, quería explorar esa oscuridad que había despertado en mí. Kael me estudió por un momento más antes de dar un paso atrás, dejando que el espacio entre nosotros se llenara de silencio. —Vamos a dormir. Mañana será un día largo —dijo con un tono que no dejaba lugar a discusión. Me di la vuelta y caminé hacia las escaleras, sintiendo su mirada clavada en mi espalda. Cada paso que daba hacia el dormitorio era como una sentencia, como si cada peldaño me alejara más de la libertad que había sentido en el bosque, en los brazos de Draven .Pero no tenía otra opción. Tenía que seguir adelante, tenía que encontrar una manera de lidiar con este nuevo y confuso mundo en el que me encontraba. Esa noche, me acurruqué bajo las sábanas, pero el sueño no llegó. Mi mente estaba demasiado ocupada, demasiado inquieta. No podía dejar de pensar en Draven, en la intensidad de su presencia, en cómo había sacudido todo mi ser. Y no podía dejar de pensar en Kael, en cómo su comportamiento había cambiado, en cómo la frialdad en sus ojos me había asustado más que cualquier cosa. Cerré los ojos, deseando que el sueño me llevara lejos de todo, pero solo encontré la oscuridad. Una oscuridad que me envolvió, me susurró, me tentó. Una oscuridad que me recordaba a Draven, a la promesa de algo más allá de lo que conocía, algo peligroso y excitante. Y mientras me perdía en esa oscuridad, supe que nada volvería a ser igual. 🐺🐺🐺🐺🐺🐺🐺🐺🐺🐺🐺🐺🐺🐺
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR