Sentí una pequeña punzada en mi pecho. Un enojo que me estaba carcomiendo. ¿Por qué demonios no cede? ¿Por qué me hace esto? Sus ojos estaban clavados en los míos. Su mirada era una extraña mezcla de confusión y algo de enojo. - Lo siento Bárbara, no sé qué me pasa contigo. Lo siento, de verdad perdón... - Dije y me alejé de ella -. Me fui al cuarto y me acerqué a la mesita, tomé mis llaves, mi celular y mi camisa. Caminé hasta la puerta y salí de allí cerrándola con fuerza. Tenía que irme antes de que ella acabara conmigo. Entré al ascensor, marqué planta baja y las puertas se cerraron. Al llegar me acerqué a mi carro le quite el seguro y me subí. ¿A dónde iba a ir ahora? Tomé mi celular y busqué el número de Andrés para llamarlo. Llamada: - Andrés: ¿Hola? .- Dijo al atenderme -. -

