El gran salón de la villa Leone estaba transformado en un santuario íntimo. Las paredes estaban cubiertas de flores blancas, orquídeas y rosas entrelazadas con guirnaldas doradas. Candelabros de cristal bañaban la estancia con destellos cálidos, y un tapiz rojo marcaba el pasillo central hacia un altar sencillo pero majestuoso. Solo los más cercanos estaban presentes: la familia Leone, Arianna con los gemelos, Dante y Luciana con el pequeño Dante Ariel, y unos cuantos invitados escogidos por lealtad. Era un ambiente solemne, cargado de amor y respeto. 📍 La entrada Las puertas se abrieron y Lorenzo apareció, vestido con un traje n***o perfectamente entallado, con una rosa blanca en el bolsillo. Su mirada estaba serena, pero sus manos temblaban. En el altar lo esperaba el sacerdote, y a s

