Envió el mensaje y le pidió varias prendas y consejos para elegir un lindo y caro regalo para su hermana, como estaba acostumbrado a comprarle ropa, sabía la talla exacta, pero no estaba seguro de qué comprarle. Clara le explicó de inmediato que ella no iba a dejar a domicilio, en caso de que no estuviera dispuesto a ir a buscarla. Diego le aseguró que no había problema y que no se preocupara, que le diera la dirección y él iba a retirar las prendas, pues estaba seguro de que a su hermana le encantarían. Quedaron de encontrarse a las cinco de la tarde en casa de la chica. A la hora estipulada, Diego estaba frente a la casa de la joven. Bastián se quedó en el auto, pendiente de cualquier contratiempo. ―Hola, soy Diego Méndez ―se presentó con una sonrisa. ―Hola, vienes por la ropa, pen

