Patricio había pasado un buen rato en casa de Clara, sus padres eran personas muy agradables y acogedores. ―Yo quería pedirles permiso para visitar a su hija más seguido, claro, si ella está de acuerdo ―dijo Patricio con algo de temor. ―¿Hija? ―le preguntó Danilo para saber su opinión. . ―Yo sí quiero, papi ―respondió la joven con timidez. ―Entonces, por mí no hay problema, solo quiero saber algo, sé que no es lo que se estila hoy y también estoy consciente de que mi hija es mayor de edad y no podemos prohibirle nada, pero después de lo que ha pasado, necesito saberlo. ¿Cuáles son sus intenciones con mi Clara? Sabemos que usted no pertenece a nuestro círculo, es alguien muy diferente a nosotros, y mi hija… ―El hombre titubeó, no quería que Patricio, por el solo hecho de tener dinero

