—Recuerda— Bastián le tomo la mano antes de subir al taxi— bien elegante y presentada. Vas a armar una guerra allá adentro. Necesito que esa mujer se altere tanto y pierda los estribo así cometerá muchos errores. Andrea lo miro a los ojos. —¿Puedo comportarme como una altanera? — ella sonrió de solo imaginar amargarle la vida al dueño de la empresa— ¿Y no me botaran? —Si— confirmo él, sin saber los pensamientos de la joven— sobre todo con la mujer en cuestión. Sácala de quicio y así la podemos atrapar. Andrea guardo silencio. Y suspiro profundo. Bastián aun le sostenía la mano y la acaricio con ternura. La veía tan frágil y delicada. —Andy si en cualquier caso no puedes con la tarea, simplemente dimite. No estas obligada a nada. Ella miro la mano que la acariciaba. —Si podré— lo mir

