Sebastián tiene imágenes mientras duerme. Imágenes que lo alteraban y le producen cierto temor. Él se ve subiendo a un auto blanco y va con otra persona, pero no le ve el rostro y tampoco sabe de quién se trata. Pero si sabe que es alguien muy especial para él. También vio la figura de una mujer y no la identificó, comprendió que no era la dueña de la dulce voz, esta figura le causaba repulsión y asco. En medio de aquellos sueños que lo tiene agudizado él escucha la presencia de un hombre en la habitación. —¿Quién está ahí? — dijo ronco. No quería que nadie le hablara a la mujer de dulce voz. Ella era suya, solo suya. Ella era su esposa. —Tranquilo— dijo Andrea con dulzura y con su mano le acaricio el pecho para tranquilizarlo y funcionó— es tu amigo Leandro. Él vino a visitarte. Lean

