Pasaron un par de días y Olenka junto con Carlo se fueron de la finca. Yo estaba muy avergonzado con mi nana y sabía que Carlo no tenía para nd la culpa, pero me había cegado esta mujer. Mi madre por su puesto dejo de hablarme por muchos días, yo me ahogaba en el alcohol pensando en ella y en todo lo que había hecho con Carlo y mi nana Olenka, pero no podía remediar nada. Desgraciadamente o agraciadamente esto me había convertido aun más temido por mi equipo y gente, ya que si yo había sido capaz de hacerle eso a mi mano derecha por desobedecer una sola orden que sería capaz de hacer con otro. Y aun que si me dolía un poco toda la situación no era nada comparado con lo que sentía en estos momentos por Catalina y la sed que tenía de vénganza. Y como es de esperarse en este tiempo me la pa

