Nos sentamos en la mesa y degustamos de la pequeña cena que nos proporciona el hotel. —¿Cómo supiste la fecha de mi cumpleaños? —cuestiono curioso. —Lo busqué en tus r************* —confiesa sin tapujos. —Pero si tú me tienes bloqueado... —Ya no. Además, eso no es lo importante. Lo que importa es que lo sé. Y que bueno que lo supe por mí misma, ya que si fuera por ti, jamás lo hubiera sabido —refunfuña. —Nunca hemos tocado el tema —me encojo de hombros. —Joseca, no deberías esperar a que te lo pregunte todo. Ten la iniciativa de comentármelo, solo por inercia. —Está bien, está bien. Lo haremos a tu modo. —No se trata de eso, sino que quiero saber más sobre ti —manifiesta. —También me gustaría hacerlo, deseo conocerte aún más —expreso— Por cierto, ¿tu cumpleaños es...? —El cuat

