Capitulo 2. Obstinado

1069 Palabras
Respiro agitadamente y me separó de Thomas pensando en que esto es una completa locura, sonrío y pienso que a veces se me ocurren unas cosas que antes ni pasaban por mi mente pero esta vez tenía que ser más consciente y pensar en mi loco hermano que puede morir por los nervios, miro a Thomas y este me devuelve la mirada sonriendo. Es increíble la complicidad que tenemos, es mágica y me pregunto cómo fue que yo deje que ese ser se alejara de mi cuando sabía que no podría encontrar alguien como él dos veces. —Ya, es mejor que lleguemos lo más rápido posible o tu hermano va a matarme—asentí y salimos del ascensor en el momento en que abrió sus puertas, caminamos hacia el auto y nos subimos rápidamente. —No me quiero imaginar todo lo que va a decirme por llegar tarde, nunca me ha gustado que se moleste conmigo pero él tampoco ha sido de esas personas que escuchan—Thomas me miró de reojo y yo puse música para relajarme un poco, sabia a lo que me enfrentaría y me preguntaba porque soportaba que mi hermano me tratara aún como la hermana menor que no puede discutirle nada. Luego de quince minutos llegamos, entramos al estacionamiento de su edificio y en silencio nos bajamos para caminar hacia el ascensor. Respire profundamente y bajamos cuando las puertas se abrieron, salimos y caminamos por ese gran pasillo. Estaba nerviosa y no sabía porque, no debería estar sudando frio por lo que me vaya a decir mi hermano. Thomas tocó a la puerta y luego tomó mi mano para darme un apretón y sonreírme, en ese momento la puerta se abrió y nos recibió un sonriente Manuel seguido de Lore, yo los miré y luego sonreí porque verlos felices me hacía feliz. —Espero vengas preparada—asentí y entre en lo que me dieron espacio, vi ese espacioso apartamento y respire con fuerza al encontrar a mi hermano de espaldas en el balcón junto a Bri. Caminé despacio hacia él y toqué el vidrio para que supieran que estaba allí. —Hola—saludé y mi amiga se volteo para sonreírme. —Hola mejor amiga—me dio un beso en la mejilla y salió del balcón, yo avance hasta colocarme al lado de Alejandro y mire la hermosa vista que estaba ante mí para armarme de valor y poder hablar. —Perdóname hermano, no quería llegar tarde pero—se volteó hacia mi serio—no tengo excusa, perdóname. —No te preocupes, entiendo que a veces soy muy controlador pero de verdad esto que quiero decirles es algo importante, un paso importante en mi vida y solo esperaba que llegaras a tiempo pero no importa, ya estás aquí y eso es lo que importa—yo asentí. —Eres obstinado hermanito pero sé que también eres muy controlador, te amo—ambos nos reímos. —Pensé que dirías algo lindo sobre mí, no que soy un obstinado y controlador—yo me encogí de hombros. —Es lo que eres, tienes que aceptarlo—me dio un pequeño empujón y ambos entramos riéndonos. —Es bueno ver que no necesitamos nada para protegernos de una discusión que no llegó, se los agradecemos—dijo Manuel y yo le saqué la lengua—ahora si no les importa, podemos sentarnos a comer porque yo tengo mucha hambre—caminó hacia el comedor seguido de Thomas y las chicas, así que nosotros caminamos para sentarnos en nuestros lugares en la mesa. La comida transcurrió de forma tranquila y nos escuchamos uno a uno mientras contábamos que habíamos estado haciendo y nos reímos por las tonterías de Manuel quien no paraba de decir cosas divertidas, quizás en otra vida mi hermano tendría que ser payaso o comediante, aunque creo que payaso le queda mejor. —Es momento de que diga porque los reuní a todos hoy—Alejandro miró hacia todos lados y luego centró su vista en Bri quien lo miró confundida—no sabía qué momento seria el apropiado o si lo fuera en realidad pero te amo y no me di cuenta hoy, me di cuenta hace años pero era tan tonto que no hacia ni decía nada pero aquí estoy, frente a ti como un tonto enamorado que no puede hacer nada más amarte con locura, en todas mis facetas y en cada una de las tuyas—yo había quedado sin aliento. Alejandro sacó algo de su bolsillo y al ver la cajita de terciopelo azul lleve mis manos a mi boca sorprendida. Él se hincó en una de sus rodillas y la miró fijamente, no había nada más que ellos dos en ese momento. —Justo ahora solo puedo ver mi felicidad en tus ojos, en tus labios, en ti y en cada una de tus sonrisas—vi como en los ojos de mi amiga se formaban lagrimas—te amo Brigitte y quiero poder tener el honor de convertirme en el hombre que te mereces, así que ¿me harías tú el honor de ser mi esposa? —si antes había silencio, ahora había mucho más porque todos estábamos conteniendo el aliento, hasta la misma Bri. —Yo…—dijo y todos la volteamos a ver—si amor, claro que si—todos volvimos a respirar. Alejandro le colocó el anillo en el dedo y la beso feliz, todos estábamos felices por ellos, por ese paso que están a punto de dar, por algo que todos creímos que jamás pasaría, ellos sinceramente eran esa pareja que cualquiera diría que no iban a funcionar pero ellos nos están demostrando que su amor es mucho más fuerte de lo normal. Thomas me abrazó por la cintura y pegó su cara a la mía apoyándose en mi hombro, ambos suspiramos. —Hasta ahora somos felices pero te imaginas cuando lleguemos a esa felicidad, yo me lo imagino todos los días—to sonreí. —Cuando lleguemos a ese punto, te aseguro que nadie me podrá alejar de ti, ni tú mismo—apretó mi cintura y yo sonreí un poco más, de verdad soy muy feliz. Espero que esta felicidad que estamos sintiendo todos ahora no sea arruinada por nadie, ya habíamos pasado por mucho y era momento de que pudiéramos seguir con nuestras vidas en calma.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR