Una expresión sombría cruza el rostro de Okot. —Parece que el príncipe mostró su aprecio por los concursantes que trabajaron juntos en la última competencia—. Mis ojos se desvían hacia el príncipe, observando su expresión engreída mientras mira a los concursantes golpeados y magullados. Mis manos se cierran en puños furiosos. —Oh, voy a mat—. Okot me interrumpe tomando mi mentón y obligándome a mirarlo. Sus ojos rojos se desplazan de izquierda a derecha, recordándome quién está alrededor y escuchando. Me obligo a tomar un aliento tranquilo. Bien. No puedo amenazar con matar al príncipe del reino frente a sus leales súbditos. Especialmente cuando esos súbditos son fae, y a los fae no les gusta más que revolver las cosas en forma de sobornos, manipulación y juegos de poder. Sí, me entr

