Levanto la barbilla. —No sé a qué te refieres. ¿De qué otra forma iba a comunicarme?— Sacude la cabeza. —No te hagas la inocente. No funcionará conmigo—. Me encojo de hombros. Merecía la pena intentarlo. —¿Así que esto es un soborno, o sólo estás tratando de distraerme?— Sylred levanta la mano y me sorprende tirando de mí hacia su regazo. Me relajo contra él al instante. —Piensa en ello más como una recompensa—. Levanto una ceja. —¿Una recompensa por qué?— —Por acceder a aceptarnos como compañeros—. —Hmm.— Miro a mi alrededor el vergonzoso número de platos. —Lo apruebo—. Sylred me pasa las manos por los brazos. —Bien. Ahora, ¿cuál quieres probar primero?—. Me fijo en las diferentes opciones, pero mis ojos se fijan al instante en una bandeja en particular. —Es que...— —Paste

