—Cállate. Iba a sonar sucio sin importar como lo abordara. Él tiene nuevamente su máscara, ya que estamos en público. Bueno, vamos a estar en público en el momento en que salgamos del armario. Todavía puedo ver sus labios y ojos a través de los huecos, pero prefiero ver toda su cara. Es desconcertante hablar con una máscara sin expresión. —El Rey debe estar en sus cuartos privados en este momento —dice Belren—. Sino está dormido aún, lo estará pronto. Vamos a ir y deslizarnos adentro. —¿Puedes entrar allí sin ser atrapado? Digo, puedo hacerme invisible, pero tú no. ¿Qué pasa con los guardias? —preguntó. Él rueda sus ojos. —Los guardias no me van a ver —dice con un movimiento arrogante de barbilla. —Belren… —Soy el Gancho Cornudo —dice, señalando sus cuernos—. Esto es lo que hag

