"¿Hola?" Caitlin gritó. Él no se movió, aun le daba su espalda. "¿Hola?" gritó más firmemente, estaba molesta. Qué grosero. Debió volverse, saludarla, llamarla y recibirla con una sonrisa cálida. En cambio, sólo le daba la espalda. "Llegas tarde," respondió sin rodeos, le seguía dándo la espalda. "Bueno, ya estoy aquí," dijo Caitlin, quisiera saber cómo llegar hasta allí arriba. Parece que la pasarela está cubierta de agua". "Así es", respondió. "La marea entró. Deberías haber llegado antes. Eso es lo que pasa cuando llegas tarde". Caitlin sintió que su rostro se enrojecía del enojo. Claramente, él no era alguien que pasaba las cosas por alto. Caitlin no tenía opción. Se enrolló los pantalones hasta por encima de sus rodillas y se metió en el agua helada. Hizo una mueca mientras ca

