¿Cómo me había dejado convencer por Danely de acompañarla al pueblo para comprar lencería? Ah, ¿cómo lo olvidé? Ella y su hermano compartían esos genes de «no aceptaré un no por respuesta». Entonces convenció a Helen también y ella se encargó de que Ahron dijera que sí. Antes llevamos a Apolo con su veterinario privado y luego nos metimos a esa preocupante tienda de pura lencería extremadamente sexy. ¿Qué hacía una tienda como esta en un pequeño pueblo como Telluride? Dany levantó un baby doll de encaje rojo y se miró al espejo de cuerpo entero que había en el vestidor para compararlo con un kimono corto de satén n***o. —¿Cuál crees que sea mejor? —me preguntó. Observé ambas prendas, ninguna era de mi gusto. No podía imaginarme a mí metida en alguna cosa de esas, ¿si quiera lograba ex

