Entre la Espada y la Pared Me encuentro sentado en esta celda fría y sombría, con mis manos aún esposadas. No puedo creer lo que está sucediendo. El oficial que me detuvo resulta ser el hermano de Tania, la misma persona que ha estado amenazándome y chantajeándome. Esto no puede ser una simple coincidencia. En medio de esta oscuridad, la tensión se hace presente. Miro fijamente al oficial, y en ese momento, me doy cuenta de que todo esto ha sido una trampa cuidadosamente planeada. El hermano de Tania quiere mantenerme encerrado, aislado del mundo exterior, sin razón alguna. Pero no voy a permitir que me someta a su voluntad. —¿Qué está pasando aquí? —le pregunto, tratando de mantener la calma, aunque por dentro la rabia me consume. El oficial sonríe de manera siniestra y se acerca a l

