Anika Las pérdida humanas quebrantan el espíritu, y más si la pérdida es de un ser querido, mi madre lo era todo para mí, su amor, sus palabras me hacen mucha falta, no hay un día en el que no piense en ella, en el que no quisiera devolver el tiempo y evitar que se fuera con mi padre en ese auto. No vivíamos cómodamente pero para nosotras era el mejor lugar del mundo, era una casa rodante, solo teníamos una habitación con una incómoda cama, pero ese era nuestro hogar, pasé la mayor parte de mí vida ahí, pero ya nada queda de ese lugar, no logré recuperar casi nada, sólo una foto de mí madre y su camisa favorita la cual abrazo las noches en la que la soledad me rodea, me aferré a esa tela blanca de algodón. Contarle sobre mis padres a Nikolas no fue tan difícil como creí, con el me sient

