Anika sabe perfectamente, que Nikolas está tomando todo el autocontrol que le queda, para que ella no vea lo dolido que está, el padre de su hija, el hombre que amó con todo su ser, con el que planeo un futuro juntos, se estaba descomponiendo, en miles de pedazos frente a ella. Tal vez tenía merecido su sufrimiento, por todo el daño que le causó, pero en su estado, solo le transmite miedo e inseguridades a su hija, debía terminar con su dolor y suficiente había sufrido ya el pobre hombre. —¡Nikolas!— Anika le toca el rostro lleno de lágrimas, con sus nudillos acaricia el rostro del padre de su hija quien recibe el gesto como una caricia de ternura, los azules ojos están rojos producto del estrés y la ansiedad que tiene, ella medio le sonríe, saca una servilleta de su cartera y le limpia

