Arthur Estiró mis brazos y respiro profundo, ya estoy en mi casa y eso me relaja un poco, los días pasados acompañé a Anika a Estados Unidos y me mantuve a su lado en todo éste proceso que están difícil de asimilar, no puedo entender el pesimismo de la madrastra y su amante, no comprendo con es que él odio se acumule en la mente y el corazón de una persona a tal grado que conspire en contra de esa persona, pero gracias a Dios todo se está resolviendo progresivamente. Al llegar a Londres dejé a Anika en su hogar, le estoy dando su espacio para que comparta con el padre de Alia y su familia, han pasado tres días desde que regresamos, me limito a llamarla por teléfono para saber cómo están ella y Alia, me relaja saber que están bien. Mis hijas vuelven a casa hoy y sé que me presionarán par

