La nota de voz de mí ex cuñada me alivia un poco, debo hablar con ella, pero no sé que decirle, una conspiración ha provocado que me marche de Utah, dejando mí nombre en vergüenza, aunque Nikole no me juzgue sé que lo que pase con Nikolas le afecta mucho, es su hermano mayor y lo adora, me mentalizo para hablar con ella y no omitir palabras sobre dónde estoy y sobre mí estado de embarazo, no es seguro para mí dar esa información, por lo que decido llamarla por la misma vía, el timbrado suena un par de veces y del otro lado de la línea la voz de Nikole me saca una sonrisa inconsciente, ya tenía mucho tiempo que no hablábamos. —Bendito sea Dios Anika, al fin contestas— me dice ella. —Hola Nikole—digo algo de nervios. —¿Cómo estás?— me dice. —Muy bien ¿y tu? —Mejor al escucharte— me dice

