La semana se me hace tan larga que a ratos siento que estoy metida en una especie de película de ciencia ficción en la cual el tiempo se congela y estoy destinada a ahogarme en mi propio autodesprecio. Me miro en el espejo y siento que mi cabello ha perdido todo su brillo, que mis ojeras cada día están más grandes y que mi cuerpo cada vez se siente tan pequeño. Olivia no puede evitar esa cara de preocupación cada vez que me ofrece comida y le digo que no, o cada vez que se levanta y observa que ni siquiera he ido a la universidad, ni tampoco pretendo hacerlo. Niki no para de llamarme, de enviarme mensajes borracha. Mi mamá no para de pedirme que vuelva a casa. Vivian no deja intentar conectar una videollamada. Incluso Lucas me ha escrito un texto increíblemente largo por mensaje, diciénd

