La rue Saint-Jean

2625 Palabras

Cuando Liv me recoge en el paradero más cercano, ya apenas puedo ver de lo hinchados que están mis ojos; he estado llorando una hora entera y puesto que Liv es lo más cercano que tengo a una amiga, ha sido la única persona a la que se me ha ocurrido llamar. Lamentablemente, se encontraba a una hora y media de distancia, pero su increíble capacidad para conducir de una manera rápida pero responsable— y juro que estas han sido palabras de ella— han hecho que se demore nada más cuarenta minutos.  Olivia se baja de un Chevrolet Spark de color gris y, sorprendentemente, lo primero que hace es abrir sus brazos en mi dirección para sostenerme con fuerza. El olor de su perfume entra directo por mi nariz y yo me demoro unos cuantos segundos en abrazarla de vuelta. Una vez que nuestros cuerpos está

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